Muestra Poética- Virginia Wood- Chile


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Laceración          

Cargo en mis hombros una bolsa de arena

milenaria,

asfixiante.

El peso de Dios en la espalda

con cierta frescura en la carne

con cierto dolor en las venas.

La arena se mete en mis poros

raspando

se mezcla con la sangre heredada

que endurece y pavimenta el torso.

 

Cargo el peso de una mezcla inmunda

Autónoma por antonomasia

cemento orgánico

pesar biológico.

 

Cargo en mis hombros una membrana

un proceso

un encuentro

cargo arena en las piernas

llevo sangre en el vientre.

 

 

Sobre la ausencia del mar

Zeus, ¿por qué me has abandonado?

 Nací de la misericordia de la espuma

con sal en mi cuerpo

rodeada en el agua maternal

caldo de la vida

caldo bioquímico.


Hace un tiempo te perdiste

y la ausencia me convoca al lamento.

 Pasaste mi infancia

lavando mis heridas saladas

que nunca son pocas

que nunca son muchas.

 

Reventando las olas en mis rodillas

hasta volver cristales las magulladuras de la arena.

Bendito mar de invierno

arraigado a mis pesadillas

recibes al sol

recibes a los suicidas

guardas a las sirenas

guardas las lágrimas del mundo.


 

Memoria

I

Se alza en gritos la noche

estalla en rabia la luna

se abren los astros lejanos

dejando brotar dolores decrépitos.

Amarga es la noche

amargo es el vino

amarga es la carne de mi abuelo

amargo es el destino de los muertos.

Lloran sus viudas en ríos desérticos

sollozan sus hijos en la tierra tiznada

los muertos perdidos

no tienen entierro

ni un sólo recuerdo posee la tierra.

No hay cuerpos injuria la historia

no hay huesos

no hay culpa.

Esta noche es aún más negra

mezcolanza de pena y luto.

Mi abuela ha forjado llagas en su rostro

la tierra ha forjado llagas en sus venas.

Brota el silencio de los muertos

silencio transformado en grito

en aullido

en rugido.

Brota el lamento de la vieja

parada por años con su falda de raso

sin tumba donde dejar las flores,

podridas ya están esas azucenas

cansadas

secas

han esperado por años rendir honores

al exiliado difunto

al desaparecido

al amor de la vieja.

 

II

Descarnada se ha vuelto la nieta

de tanto sentir gemidos en la penumbra

la muchacha maldice la tierra

escupe en sus llanos

desgarra el pasto

arranca las entrañas florales.

Infame se ha vuelto la nieta

profanando las paredes que esconden a los tiranos

pinta con su sangre un emblema

la misma sangre que derramó un soldado

dibuja recuerdos martirizados

perfila las caras de los muertos

de los olvidados

satura el rostro del abuelo

y cae desmayada al infierno.

Retumba en éxtasis la noche

la risa de la luna ensordece el aire

revientan de rabia las paredes fascistas

desarman el lienzo de sangre con su estruendo

y el flujo se diluye por el suelo

arrastrando la estirpe

y la memoria se resquebraja.

Se alza en agonía la noche

por ser mi tierra tan ingrata.

Brama el mar desde el oeste

por la memoria de los difuntos.

Susurra insultos el viento

contra la patria y sus oficiales

viento indómito

que al lector en nada se parece.

 

III

Mañana se cierran los ojos de la vieja

su suerte fue vendida a los gusanos

pero la nieta seguirá manchando muros

muros sacros

contaminando

y el arte vehemente

perdurará con el puño bien alzado.


Virginia Wood (Romina Sandoval) es el seudónimo literario con el que escribo prosa. Realizadora Audiovisual de Santiago de Chile, 27 años.Trabajo en la productora Erre Films y autogestiono Pájaro Verde Films, iniciativa de video art y video poesía. Editora de Revista Punzante, proyecto virtual que une la poesía con el arte. He publicado en Revista Letra Muerta y fui seleccionada para el libro Antología Metalenguaje en la categoría Poesía.


 

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