CARACOL DE Camila Urioste (Bolivia) Por René Silva Catalán

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CARACOL

Camila Urioste

92 páginas, Editorial Plural, Bolivia, 2013

 

De un principio Caracol encanta por voz propia y me explico, conozco a la autora por el envío de su libro en archivo digital, pero al instante de la lectura surge la sensación de una voz madre, que nos habla literalmente desde la baba dulce y bien tildada en este caracol. Desde allí se adjudica un énfasis claro hacia dónde dirige este imaginario profundo y emotivo. Cada poema con su oportuno recuerdo, nada sobra y nada falta para testificar el tiempo no pasa en vano. Cada texto tiene vida y muta, poemas que se desdicen y contradicen.

Caracol habla desde un orden preciso con las palabras justas. Estremece con facilidad y prontitud, imágenes sencillas pero sublimes donde este gasterópodo camina a vista y paciencia de la distancia entre mar y altiplano.

 

“fuiste desde entonces caminante

dejando atrás tu espeso rastro oscuro

el mío fue un camino trazado con tu sangre”

 

 

El camino para este caracol, es un viaje largo y doloroso – tal vez la vía dolorosa del cristianismo -o tal cual lo dijo O.P. Ouspensky, “el hombre debe sacar su máscara, pasar de ser pasivo a un ser activo”, de eso nos da cuenta Camila, convierte olvido en savia, un viaje por el lapsus, donde volvemos a ser párvulos a orillas de la calzada, cada segundo y minuto transitan hacia un pasado inocente que no debemos mirar sobre el hombro. La muerte – trastocada en la poesía –surge melódica y abundante, se prohíbe sentir trágica. Asimismo, el texto deja entrever un tema dejado a un lado por nuestras sociedades competitivas y egocéntricas, el concepto de familia, de pertenencia a un lugar, a la búsqueda de nuestra personalidad y no a la que nos quieren inducir.

 

 

Caracol es una línea de tiempo donde transcurren cambios climáticos y ciclos de vida hacia adelante o hacia atrás, positiva o negativa, no importa la explicación matemática.

 

 

“un viento rancio regresa del futuro sin palomas”

 

 

Una línea de tiempo que primero fue mar y luego Cordillera - el altiplano boliviano -  caracol que ha quedado en las alturas del Illimani, lejano del Pacifico, sobre la roca lampiña de la montaña, protegido  por  la madre geografía evocando al mar, la pugna entre tiempo y ahora historia. Camila se transforma en este caracol que traza en el camino “quien no ha experimentado esto de morir y nacer a la vida sin interrupción, siempre será un huésped sombrío sobre este valle de lágrimas” Goethe. Por lo tanto una defensa a la madre naturaleza, también protagonista en el libro, a engendrar y dejar parir todo aquel recuerdo que se omite como barricada si pretendemos traspasar nuestra loca geografía personal.

 

 

“antes      el mar era la inmensidad

ahora es la montaña”

 

“antes creía que el mar   el mar

ahora la montaña”

 

 

Texto fundamental en la cima del poemario es Sirena de Frente, a quien pertenecen arriba los versos citados, es el nudo de la edad que rodea al tiempo boca arriba en este caracol.

 

En su construcción el poemario juega con breves pero logrados ejercicios de sonido que resultan agradable para la lectura, la repetición entre uno y otros textos también fortalecen la unidad, fornidas imágenes del mar tal vez de una infancia en la costa, narración brevísima que huele a neblina costera y el notable rescate del colorido en las verduras de la montaña como el maíz y la cebolla andina.

 

“soy el desierto dormido sobre el recuerdo del agua

tiza morada

llueve

fui”

 

Caracol da tregua al uso obligatorio de puntos seguidos y finales rompiendo la sintaxis y a la rutina  de las mayúsculas, tímidamente bromea con las comparaciones que de alguna u otra forma participan como conectores entre uno y el siguiente texto, generando un soplo distinto a medida que avanza este caracol.

 

“el no era de este    mundo   el mundo lo hería

este mundo lo hería sin remedio

hay hombres así”  

 

Su influencia o inspiración se puede hallar en la escritora y dramaturga mexicana Carmen Goullosa, compañera del taller Martín Pescador de Roberto Bolaño como también en Coral Bracho, mexicana, desde donde toma su cadencia y ritmo en el proceso de escritura.

 

Caracol se divide en tres tiempos Mediodía, Medianoche y Madrugada siendo la segunda la más débil, donde juega a la reescritura con poemas de Mediodía, perdiendo en instantes la magia del inicio, pero con la llegada de la Madrugada, nuevamente el libro retoma la senda primaria y pasa del poema tradicional a una prosa hondamente filosófica y bien escrita, recordando a instantes a nuestro Rosamel del Valle y porque no decirlo también a Eduardo Anguita. Esta madrugada – último trecho en el camino de Caracol – es simplemente de una fuerza poética tremenda.

 

Sin duda Caracol no solo da cuenta de un trabajo poético logrado desde la física y otras ciencias, sino de la retrospectiva de vida realizado por la autora, que transforma en poemario.

 

Caracol es una muestra de la fuerza creadora vigente hoy en  las jóvenes poetas bolivianas.

 

Finalmente y más allá de lo que significa realizar esta reseña, rescato lo que Camila nos dice desde una segunda lectura, es que aun podemos mirar, oír y sin miedo a las respuestas, de ese yo interior que transforma en escritura; más aun en poesía que tiene un mayor mérito al construir desde su propio caracol.

 

 

René Silva Catalán

Poeta, gestor cultural y publicista

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